Regalos para adolescentes

Regalos para adolescentes

La semana pasada mi hijo mayor cumplió años. Quince, nada más y nada menos, y llegado a estas edades el abanico de regalos se reduce considerablemente. Cuando era pequeño cogías el coche, ibas a Toys´r us o alguna superficie parecida, arramblabas con un par de juguetes y lo tenías todo solucionado pero ahora todo es mucho más complicado. Sin embargo, tras varios años de darme golpes contra la pared en este tema, he llegado a la conclusión de que el acierto está en la creatividad.

Mi sobrino, que también cumple en verano, celebró su fiesta con sus amigos (nada de adultos por supuesto) hace un par de semanas y al día siguiente llegué yo con mi regalo. Dio saltos de alegría y no me salió nada caro ¿queréis saber qué le compré? Un bono para ir a pasar una tarde a un circuito de karts con un amigo. Creo que en ese momento di envidia a su madre que se había gastado un dineral en ropa para el chaval porque ha pegado un estirón importante y en cambio el crío estaba que se moría de la ilusión con mi regalo. Pobreta.

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Piensa en sus intereses

Pues bien, mi hijo es un apasionado de las cámaras de fotos y video. La verdad es que tengo bastante claro que su futuro pasa por ese sector, o bien como técnico o bien como fotógrafo y camarógrafo o en cualquier otra cosa que tenga algo que ver con ese mundo. Lo que pasa es que, como buen aficionado, tiene de todo (al menos todo lo económico que puede permitirse porque con la edad que tiene ni loca le compro una cámara profesional ni nada parecido, si la quiere tendrá que pagársela él), así que estuve pensando un tiempo en cómo acertar con él.

Hace tres o cuatro semanas se compró una cámara de estas deportivas que ahora se llevan tanto. Yo no sé manejarla pero es de esas pequeñas que puede grabar y hacer fotos bajo el agua y en movimiento y chorradas parecidas. Pues bien, el otro día me pasaron un vídeo por Facebook muy gracioso en el que le habían puesto una cámara de esas a un perrito en la cabeza y habían montado un vídeo de todo lo que había grabado el animal así que pensé que podría estar gracioso regalarle algo para que pudiera hacer vídeos como ese con Truck, nuestro Amreican Bully. El pobre tiene ya 9 años y está mayor pero mi hijo ha vivido mil aventuras con ese animal. Lo compramos en Rocabull cuando apenas tenía dos meses y ha sido el mejor amigo de mi hijo desde entonces.

El problema es que estuve mirando  qué tipo de mecanismo podía comprar para regalarle algo con lo que mi hijo pudiera grabar esos vídeos y los de Media Mark me dijeron que esas cosas las crean los propios aficionados, que actualmente no hay nada con esas características para acoplarle la cámara de fotos al perro, pero cuando les comenté por qué quería eso me dieron otra idea: un dron. Me pasaron hasta una web donde comprar uno económico: modeltronic.es  y fue todo un acierto. Cuando mi hijo abrió el paquete y vio el dron alucinó en colores porque jamás, nunca, había pedido nada parecido. Se me quedó mirando con cara de “¿y eso?” y le dije “Para que acoples tu cámara nueva y grabes videos y hagas fotos desde el aire”. ¿Sabéis qué me dijo?….. “¿pero cómo sabes tú tanto de esto?” y me dio un abrazo que en años no me había dado.

Puede que a nosotros nos parezca una tontería pero no podemos pensar en los regalos que a nosotros nos parecen bien sino en lo que ellos, como adolescentes, con sus aficiones y sus hobbies quieren, y actualmente los drones están muy, pero que muy de moda.