¿Por qué es bueno llevar a tus hijos a un campamento de verano?

¿Por qué es bueno llevar a tus hijos a un campamento de verano?

Cuando llegan las vacaciones escolares de verano, son muchas las ofertas de actividades al aire libre para que los niños no se queden encerrados en casa y le saque el máximo provecho a su tiempo libre y al clima soleado. Entre ellas, suelen destacar los campamentos de verano, los cuales ofrecen  gran variedad de actividades y aprendizajes según las necesidades o gustos de cada uno.

Si en tu casa eres de los que de pequeño ibas a los campamentos de verano, poco tenemos que aportar ni convencer, después de vivir esta gran experiencia, seguro querrás que tus hijos la vivan.

Pero si no fuiste a acampar de niño, tal vez no seas consciente de lo buena que es esa experiencia para tus pequeños. Por eso, este artículo busca enumerarte los diferentes beneficios de los campamentos y por si sientes miedo dejar a tu hijo al cuidado de otros en la intemperie, algunos consejos prácticos para que tu y tu pequeño se sientan más seguros al disfrutar de esta aventura imperdible.

Lo primero es, decidir que tipo de campamento será el elegido, ya que como cada vez es más importante la continuidad de la formación de los niños durante las vacaciones de verano, los campamentos se han diversificado para ofrecer actividades para artistas, deportistas, músicos… Sean cuales sean sus aspiraciones o intereses, de seguro  encontrarás un campamento a medida. que se adapte a las necesidades de cada uno de nuestros hijos.

¿Por qué surge la idea de los campamentos de verano?

La primera razón por la que surgen  los campamentos de verano, es porque durante esta temporada en la que los niños están totalmente libres de escuela y deberes, los padre si siguen trabajando y a veces la opción dejar a los niños con los abuelos no es posible o no se quiere; sobre todo teniendo en cuenta que son tres largos meses. Por eso, los campamentos se convierten en la mejor opción, para niños y adolescentes, donde tendrán la oportunidad de vivir y disfrutar de experiencias inolvidables a nivel emocional y educacional, que repercutirán positivamente en su crecimiento y desarrollo, siempre en un ambiente seguro y al cuidado de personal capacitado.

Razones por las cuales es una buena idea inscribir a nuestro hijo en un campamento de verano

Campamentos Escolares Ecoactiva, nos cuentan algunas de las razones por las que los padres eligen los campamentos de verano:

  • Diversión. El objetivo principal debe ser siempre que los niños disfruten y encuentren en los campamentos experiencias inolvidables en un entorno relajado y cargado de energía positiva.
  • Aprender a compartir. Como explica Soledad Cerdeño, miembro del departamento de orientación pedagógica de los Colegios Brains: “Un campamento de verano es un lugar ideal para compartir ideas, vivencias y conocimientos con otros niños en un entorno nuevo”
  • Aprendizaje experimental. En el campamento todo el aprendizaje es divertido y práctico. De hecho, el contenido de los campamentos está orientados para que el proceso de aprendizaje sea significativo.
  • Desarrollo de habilidades sociales. Gracias a este tipo de experiencias, los niños tienen la oportunidad de hacer nuevas amistades, además de adaptarse a un nuevo entorno, lo que les ayudará a desarrollar sus habilidades sociales, la empatía, la generosidad y la aceptación del otro.
  • Hacen amigos verdaderos. El campamento es el lugar donde los niños hacen sus mejores amigos. Esto porque se sienten libres de las expectativas sociales que tienen en la escuela. Por el contrario, toda la diversión en el campamento atrae a todos juntos, cantando, riendo, hablando, jugando, haciendo casi todo juntos.
  • Educación en valores. Los campamentos son la actividad perfecta para que tu hijo aprenda valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, la autoestima, la responsabilidad, el compañerismo, la independencia y la competitividad sana.
  • Rutina y orden. Aunque las actividades que se proponen se orientan a la diversión y el disfrute d ellos niños, para que todo salga bien, se practica el orden y las rutinas, lo que deriva, entre otras capacidades, en un desarrollo de la voluntad y de los hábitos del niño.
  • Innovación. Es una ocasión inmejorable para que los niños prueben nuevas actividades, pensando también en aquellas actividades extraescolares a las que podrían apuntarse en septiembre. Por ejemplo, hay campamentos de inglés, campamentos de naturaleza, campamentos de teatro, campamentos urbanos… Y a su vez, esto repercutirá también en un mejor conocimiento de uno mismo y, por ende, en un crecimiento personal.
  • Autonomía. De manera natural el niño, al adaptarse al nuevo entorno y afrontar situaciones a las que, quizás, se enfrenta por primera vez, enriquecerá su autonomía y su autoaprendizaje. Y es que un campamento es el lugar perfecto para que los niños practiquen la toma de decisiones por sí mismos sin que los padres y los maestros estén ahí guiando cada movimiento. Además que lo hará en un ambiente seguro y cariñoso donde se sientan con libertad para florecer en nuevas direcciones. En otras palabras, los campamentos ayudan a los niños a desarrollar quiénes son.
  • Capacidad de comunicación. El niño, al terminar su día de campamento, querrá compartir todas sus nuevas experiencias con su familia. Para ello, tendrá que ordenar los hechos, seleccionar el contenido y argumentar sus ideas. De esta forma, enriquecerá sus habilidades comunicativas y dará información muy valiosa a su familia.
  • Ambiente seguro. Los campamentos garantizan que los más pequeños tengan la satisfacción de estar haciendo lo que más les divierte y los padres, la tranquilidad de que su formación sigue activa en un ambiente controlado y con personal capacitado y profesional.
  • Tienen tiempo libre para juegos no estructurados. Al estar libres de las rutinas excesivamente estructuradas y excesivamente programadas del hogar y la escuela, la vida en el campamento da a los niños el tiempo que tanto quieren para jugar. Así, este es un espacio en donde los niños pueden relajarse, reír y ser libres durante todo el día, jugando y viviendo experiencias nuevas y únicas.
  • Se desconectan de la tecnología. Al ir a un campamento, lo niños se desconectan de la televisión, teléfonos móviles, tablets, consolas e Internet, y por lo tanto,  redescubren sus poderes creativos y se involucran en el mundo real: personas reales, actividades reales y emociones reales.
  • Crean resistencia. El tipo de alimentación y nutrición que los niños reciben en el campamento, hace que sea. un gran ambiente para probar cosas nuevas. El campamento ayuda a vencer temores y probar nuevas cosas .

¿Cuánto tiempo deben estar en un campamento?

La duración de un campamento siempre dependerá del niño y de lo a gusto que se encuentre con el entorno. Por ejemplo, puedes comenzar con una semana de prueba e ir alargando el tiempo si la tolerancia es buena.

Esto también dependerá de la temática del campamento, ya que, por ejemplo, si es un campamento de alto rendimiento o de idiomas la estancias están establecidas. Eso sí, recuerda que si tus hijos no están cómodos, podrás buscarlos cuando quieras.

Algunas recomendaciones para primerizos

Si es la primera vez que llevarás a tu hijo de campamento y estás un poco nervioso por su tranquilidad y la tuya propia, prueba estos consejos:

  • Una buena opción antes de dar el salto definitivo a un campamento de larga estancia, es asistir a una jornada de puertas abiertas que ofrecen muchos de estos centros. Así podrás observar, indagar y hacer preguntas que necesites.
  • Si el problema es que no estás seguro que tanto le interesa este plana tu hijo, puedes probar su grado de interés planteándole que duerma en una tienda de campaña sin papá y mamá. Si consiguen pasar la noche sin muchos incidentes, quizá es que ha llegado el momento.
  • Otro punto importante para garantizar que tus hijos estarán seguros en un campamento, es comprobar que son capaces de seguir las normas. Si tus hijos son capaces de seguir una serie de instrucciones básicas, saben comportarse y prestar atención cuando corresponde, podrán obedecer y, en caso de emergencia, cumplir con las normas y protocolos de actuación.
  • Otra idea útil es hacer un simulacro. Prepara la tienda de campaña y colócala en el patio, el jardín o, incluso, el salón, también pueden escoger una zona de acampada cerca de la ciudad. Haz sándwiches y bocadillos, coge cantimploras, linternas y conviértete en el monitor de tus hijos. Será una prueba que de seguro te dejará tranquilo, te permitirá prepararlo para algunas de las situaciones que enfrentará solo y será una actividad que los unirá en familia y les ofrecerá un momento de diversión inolvidable.
  • Es importante que si se animan a hacerlo, como familia tomen el tiempo suficiente para buscar opciones de centros que encajen con la realidad económica de la familia y las necesidades de cada niño; además de ir a las instalaciones y conocer a los monitores.

Al poner en práctica estos consejos sabrás qué tan aptos son tus hijos para ir de campamento y podrás olvidarte un poco tus preocupaciones.

Por último, si por algún motivo tus hijos no quieren dormir fuera de casa, ni vivir esta experiencia, no te alarmes, lo que quiere decir es que debes continuar trabajando en la seguridad, confianza y autonomía de los niños.