La plata: Una historia de elegancia

Basta visitar una tienda online como Only Silver para percatarse de la importancia que tiene la plata como material de orfebrería y lujo: pulseras, colgantes, anillos, cadenas, correas de relojes, bolígrafos,… Este metal y elemento químico resulta incluso apropiado como aderezo culinario, comercializado en polvo, láminas y hasta spray -si bien su valor es fundamentalmente estético dado su sabor neutro-. «Dan mucho juego en general y tienen gran aceptación entre los clientes, más que por sus características gustativas, por su originalidad», señalaba la cocinera Elena Arzak en declaraciones a Eroski Consumer. Son datos, en cualquier caso, que nos hablan de la importancia que ha tenido la plata en la historia de la humanidad en su condición de metal de lujo y símbolo de prosperidad.

Su escasez y el especial brillo que le confería su cualidad de ser el metal con mayor capacidad de reflexión óptica convirtió a la plata en auténtico objeto de deseo
en el Antiguo Egipto, donde, en algunos periodos, su cotización llegó ampliamente a la del oro. De hecho, de mediados del cuarto milenio antes de Cristo procedeNecklace - Oxidated Silver 3 la primera referencia histórica del uso de la plata. Procede del denominado Código de Menes e indica que, por entonces, el valor de una parte de oro equivalía a dos partes y media de plata. En la antigüedad Clásica, las célebres minas de Laurium sirvieron para sufragar la hegemonía ateniense en toda Grecia y en el Mediterráneo, además de consolidar su estatus como base monetaria universal que se mantendría hasta el siglo XX. Si bien la primera moneda con valor intrínseco había sido acuñada en el reino de Lidia, actual Turquía, a finales del siglo VII antes de Cristo, será durante la república romana, casi cuatro centurias más tarde, cuando se diseñe un sistema de monedas basado en peso absoluto de la plata que iría extendiendo su validez a medida que las conquistas romanas se extendían por toda la cuenca del Mediterráneo y Asia, constituyendo una herramienta de comunicación e intercambio aceptada en todo el mundo conocido.  ‘Argentum’ sería en nombre empleado para designar a esta moneda, un vocablo todavía presente en lenguas románicas como el francés además de dar lugar a sinónimos de riquezas en otras, como el español.

Como ya avanzaba su cotización en Egipto y la importancia de las minas de Laurium, a lo largo de los siglos se ha observado que quien poseía la plata poseía el poder. No hay mejor ejemplo de ello que el Imperio español. La conquista de México abrió para la corona española las puertas al dominio del orbe, ya que el país americano es el primer productor de este metal del mundo. En la actualidad, ostenta el 20 % de la cuota mundial, seguido de Estados Unidos, Canadá, Perú y Chile, estas dos últimas también bajo dominio español a lo largo de la Edad Moderna.  Guanajuato, Michoacán, Taxco, Zacatecas o San Luis Potosí serían los nombres propios de la riqueza española, codiciados por el resto de potencias europeas y los corsarios que rapiñaban el mar Caribe y el océano Atlántico bajo sus banderas. Tal fue el aprecio de la plata que incluso serviría para dar nombre a accidentes geográficos y futuros países, como el mar de Plata y Argentina.

El valor de la plata en la historia, no obstante, trasciende lo meramente económico u ornamental. La plata es uno de los metales más comunes en la cultura religiosa y la superstición. En la Edad Media, uno  de los productos más populares de las platerías era una especie de sonajeros de plata empleados como elementos de protección. La creencia indicaba que su posesión protegía a los bebés de enfermedades, malos espíritus y males de ojo. Similar función cumplían los llamadores de ángeles: unas esferas de plata, parecidas a un cascabel, que se situaban en cunas y quicios de puerta para atraer a ellas la protección de los ángeles. Probablemente, más conocida el caso de las balas de plata, el único método según la mitología europea de acabar con la vida de un hombre lobo. Pero, como es sabido, los mitos esconden tras de sí un poso de verdad. Las propiedades sanitarias de la plata se conocen desde tiempos de los romanos. El uso de vajilla de plata era uno de los motivos por los que los mandos militares de las legiones gozaban de mejor salud que los soldados rasos gracias a las propiedades higiénicas de este noble metal. Asimismo, las monedas de plata eran un objeto imprescindible para los colonizadores del salvaje oeste americano. Su utilidad nada tenía que ver con los valores de cambio, sino que, introducidos en los cántaros de leche, prevenían que el lácteo se agriara.

En época contemporánea, la plata también ha desempeñado un notable papel en la industria debido a su excelente conductividad de electricidad y de calor, explotada hoy en día en el sector de la informática.

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