La limpieza es la primera y fundamental imagen de un hogar

La salud de nuestra familia es una de las cosas prioritarias y más importantes de nuestra vida, por eso la higiene es esencial, pues de ella depende la prevención de muchas de las enfermedades que nos pueden llegar a afectar. Así, salud e higiene son dos valores fundamentales para cualquier persona. La higiene personal es fundamental, pero necesitamos completarla con la limpieza de los ambientes en los que nos movemos y, como se suele decir, la limpieza comienza por nuestra casa. Lo primero que se percibe al llegar a una casa son los olores, cuando al entrar a un hogar y al abrir su puerta nos recibe un agradable olor a limpio, fresco… siempre nos quedará grabado y nos dejará buenos recuerdos.  Para ello, nada mejor que dedicar cada día una pequeña parte de nuestro tiempo a limpiar y ordenar nuestro hogar, evitando que se nos acumule el trabajo, pues de esta forma siempre será más llevadero.

Por ello, a la hora de ponernos a limpiar nuestro hogar, unos pequeños consejos a tener en cuenta, para hacerlo bien serían los siguientes:

  • Planificar y organizar el trabajo. Cuál es nuestra prioridad, qué vamos a limpiar, por dónde empezamos, qué objetos o utensilios de limpieza vamos a necesitar, puesto que no vamos a necesitar lo mismo para la limpieza de una habitación que para la limpieza de la cocina. Establecer un calendario de limpiezas también es importante.
  • Se deben limpiar con una cierta frecuencia con el fin de evitar la acumulación excesiva de suciedad que haga más complicada su limpieza. Sin embargo, este trabajo no siempre nos es posible, ya sea porque tenemos vértigo o porque la altura de nuestro edificio nos impide limpiar los cristales por fuera. Para solucionar este problema, lo mejor es contar con Servinet, una compañía puntera dedicada a la limpieza de cristales, tanto en interiores como en exteriores, y limpiezas en altura, ya que disponen de un camión grúa que alcanza los 16 metros de altura.
  • La limpieza de la cocina quizá sea la tarea más engorrosa y complicada de toda la casa, pero también la más necesaria y la que se debe realizar con mayor frecuencia porque deseamos preservar los alimentos que manejamos en las mejores condiciones higiénicas. Además, los humos, las grasas o las salpicaduras al cocinar dejan sus huellas y unas pequeñas gotas en las superficies con un desagradable y sucio tacto pegajoso que impide que estas luzcan brillantes como el primer día. Debemos aprovisionarnos de bayetas, guantes, estropajo, producto quita grasas, amoniaco y por supuesto agua muy caliente. Antes de comenzar con la limpieza general de la cocina debemos de fregar bien la loza y, para ello, no hay nada mejor que el vinagre que usamos para la limpieza. Tras ello, al empezar con la estancia en sí, debemos tener la cocina lo más despejada posible, por lo que guardaremos los pequeños electrodomésticos en muebles y aprovecharemos para quitar y lavar estores o cortinas. Podemos comenzar por la limpieza de los azulejos de las paredes, siempre en el sentido de arriba hacia abajo, para que si cae alguna suciedad vaya hacia abajo y la podamos limpiar a continuación. Los muebles de cocina se pueden limpiar con un paño humedecido en agua caliente con vinagre, tanto en su parte interior como exterior, así como cajoneras. Los electrodomésticos, como horno, campana extractora, cocina, debemos aplicarles productos específicos con quita grasas para conseguir buenos resultados sin necesidad de llevar mucho trabajo. Por último, en el suelo siempre se acumula bastante suciedad producto de las salpicaduras, por ello podemos aplicarle agua caliente con un desinfectante y un buen chorro de amoníaco.
  • El baño. Por su condición debemos tener especial cuidado, puesto que puede ser un foco de reproducción de bacterias, por ello, una limpieza diaria de todas sus piezas es indispensable, así como una limpieza en profundidad una vez a la semana.
  • El suelo. Barrer o aspirar antes de limpiar el polvo es importante, ya que al barrer puede levantarse polvo que acabará sobre los muebles.
  • El polvo de los muebles. Un truco fácil es humedecer un poco el paño en agua, puesto que el agua atrae al polvo éste se quedará pegada al paño, evitando que “vuele” de un mueble a otro.

¿Cómo podemos darle un aroma agradable a nuestro hogar?

También es importante lograr aromatizar nuestro hogar. Para ello podemos utilizar trucos de nuestras abuelas como introducir jaboncillos en armarios o cajones mezclados con la ropa, hervir agua y echarle palos de canela, cáscaras de naranja o limón, granos de café, esencia de vainilla…, o simplemente colocar plantas aromáticas en la cocina como la albahaca, el romero, tomillo…