Cuidados para un zapato de piel

Unos zapatos limpios y cuidados, son sinónimo de pulcritud, atención al detalle y de ser una persona cuidadosa. No siempre reparamos en este aspecto y dejamos los zapatos sin limpiar, salvo que se llenen de barro. De hecho, el calzado en general, es algo a lo que no prestamos excesiva atención. Salvo que se trate de unos zapatos de piel, convertidos en los reyes del zapatero. En este caso, es muy probable que se sientan deseos de mantener el calzado limpio y en buen estado. Como es lógico, si no hemos prestado nunca demasiada atención a los zapatos y zapatillas, brindándoles el cuidado necesario, no tendremos mucha idea de lo que hay que hacer.

Podemos llamar a mamá o aprender. Lo mejor es aprender y dar una alegría a mamá cuando descubra que, por fin, hemos prestado atención a los zapatos y aprendido a limpiarlos. Por eso estamos aquí, para explicar cómo se deben cuidar los zapatos de piel. No solo los de piel natural, los de piel sintética, también. Son muchos los que no gustan de llevar zapatos de piel natural, así que trucos para todos.

Unos buenos zapatos de piel, naturales o sintéticos, son el broche final de cualquier estilismo. Lucirlos impecables no es cuestión de estilo, es cuestión de atención y cuidado. Sin embargo, no tenemos muy claro cuáles son esos cuidados que requieren los zapatos de piel, para lucir como nuevos y durar años y años. La cuestión es que, los zapatos de piel natural y los de piel sintética, no requieren el mismo tipo de cuidados. Por lo que consideramos que, proporcionar los consejos necesarios para cada caso, es la mejor manera de ayudar a que los zapatos, brillen.

Lo primero de todo, diferenciar entre piel natural y sintética. Piel natural, equivale a textura, olor y flexibilidad. La piel sintética, es más uniforme y porosa. La primera, se obtiene del curtido de la piel de un animal, generalmente de vaca. Se caracteriza por una textura porosa y flexible. Al tocar este tipo de piel, se percibe una superficie suave y cálida, con imperfecciones naturales. Su olor es característico, a diferencia de los sintéticos.

Conocida como polipiel o cuero vegano, la piel sintética, se fabrica con plásticos, es más económica, su textura es muy regular y menos porosa. Esto la convierte en más resistente al agua y menos transpirable. Si al tocar el zapato, la sensación es plástica o fría, se trata de piel sintética.

Una diferencia importante es que, la piel natural, absorbe los productos con facilidad, en tanto que, la sintética, los repele.

Limpiando la piel natural

Viendo las diferencias entre un tipo y otro de piel, es fácil comprender que cada uno de ellos, se limpie de una manera diferente. Como nos han explicado los expertos en curtidos y tapicerías de Pérez Burgos e Hijos, con años de experiencia en este tipo de materiales, sus usos y cuidados, la piel natural, necesita de unos cuidados delicados. Una buena rutina, puede hacer que la piel se mantenga preciosa y en buen estado durante años.

Lo primero que hay que hacer, es retirar el polvo y la suciedad de la superficie. Utilizar un cepillo suave o un paño de algodón seco, permite quitar el polvo de la superficie. Hay que evitar utilizar cepillos duros, puesto que pueden llegar a dañar la piel.

A continuación, aplicar un jabón específico para cuero. Mezclar un poco de jabón de cuero o de silla de montar, con agua tibia, humedecer un paño de microfibra, escurrirlo al máximo y pasar por la superficie del zapato, realizando movimientos circulares.

Secar sin recurrir al calor directo. Una vez que los zapatos se hayan limpiado con el trapo, hay que dejarlos secar al aire libre y lejos del sol directo, o fuentes de calor, como puede ser un radiador. Exponerlos al calor directo, puede llegar a resecar o agrietar la piel.

Una vez que se seca, llegamos al paso fundamental: hidratar con crema o cera nutritiva. Este es el paso cumbre, ya que la piel natural, necesita hidratación para no resecarse. Aplicar una crema que sea específica para cuero, transparente o del mismo color del zapato, y masajear con un paño limpio. Realizar este paso, se notará, proporcionando un brillo y flexibilidad renovado.

Por último, el pulido final. Para proporcionar un toque extra de brillo, se puede pasar un cepillo de cerdas naturales o un paño seco. Este toque final, proporciona a los zapatos de piel natural, un acabado pulido.

Los materiales necesarios para proceder a la limpieza son, un cepillo limpiador para eliminar la suciedad. Un cepillo especial para aplicar la espuma limpiadora, una espuma limpiadora y la crema para nutrir la piel y renovar el color. Spray protector y un paño suave para finalizar. Con el uso de productos especiales para piel, se obtienen unos excelentes resultados.

Dar brillo a la piel sintética

Damos por sentado que la piel sintética, es más resistente y requiere de menos cuidados. Lo cierto es que no es así, una buena piel, aunque sea sintética, requiere unos buenos cuidados. En este caso, específicos para este tipo de piel, evitando que pierdan su forma o color.

Empezamos de forma similar a los zapatos de piel natural, limpiando con un paño húmedo y suave. Cogemos un paño de algodón y lo mojamos ligeramente en agua tibia, antes de pasarlo por toda la superficie del zapato. Se pueden añadir unas gotas de jabón neutro, en el caso de que estén muy sucios.

Es importante no utilizar demasiada agua, ni empapar la superficie. Los materiales sintéticos pueden llegar a despegarse cuando se mojan de forma excesiva. En este aspecto, hay que asegurarse de escurrir el paño al máximo, evitando que entre agua por las costuras del zapato.

Una vez que se ha procedido a su limpieza con el paño húmedo, hay que pasar al secado. Con un trapo seco y suave hay que secar la superficie del zapato y, evitar que se sequen solos y al aire. Hay que hacerlo de esta manera, para evitar que el zapato adquiera una forma indeseada o le salgan manchas.

Algunas marcas ofrecen sprays protectores para este tipo de zapatos, así como abrillantadores. Una vez que los zapatos han sido secados, puede ser una buena idea, aplicar este tipo de productos, siguiendo las instrucciones proporcionadas por el fabricante.

Por último, hay que guardar el zapato de forma correcta. De esta manera se evitan arrugas o deformaciones. Guardar los zapatos con una horma o papel dentro, permite que conserven su forma mejor y, además, estén listos para su próximo uso.

Ahora ya sabemos cómo limpiar los zapatos de piel, tanto natural como sintética. No resulta tan complicado, ni se trata de una tarea larga y pesada. Más bien al contrario. Ahora toca el turno de los consejos para prolongar la vida útil de los zapatos, tanto naturales como sintéticos.

Aunque parece una tontería, utilizar el calzador a la hora de ponerse los zapatos, evita que se dañe el talón del pie y se deforme la estructura del zapato.

No utilizar el mismo par de zapatos dos días seguidos, permite que el interior del zapato se aire y la piel, recupere su forma original.

Por supuesto, evitar la humedad prolongada. Tanto la piel sintética como la natural, se llevan mal con el exceso de humedad. Si se mojan, hay que secarlos lo antes posible, el papel absorbente es de gran utilidad. Después, dejar que se aireen.

A la hora de guardar los zapatos, lo mejor es evitar bolsas de plástico y espacios cerrados, en los que el aire no circule. Es mejor opción meterlos en bolsas de tela o cajas con ventilación.

No hay que esperar a que se vean sucios. Limpiar los zapatos con una limpieza suave cada cierto tiempo y de forma regular, permite mantener el material en mejor estado y previene la aparición de manchas difíciles.

Llegados a este punto, sabemos cómo se limpian los zapatos de piel, cuáles son las diferencias clave entre piel sintética y natural y cómo mantenerlos en buen estado, durante más tiempo. Cuidar del calzado de piel, va a resultar a partir de ahora, una misión menos imposible y más fácil que nunca. Como hemos podido comprobar, no es una tarea complicada ni engorrosa que requiera mucho tiempo. Tan solo hay que dedicar unos minutos.

En resumen, para limpiar los zapatos de piel, hay que seguir los siguientes pasos:

  • Piel natural: cepillo suave, paño húmedo con jabón para cuero, hidratación posterior y secado al aire.
  • Piel sintética: paño húmedo con jabón neutro, secado inmediato, nada de productos grasos.

Evitar meter cualquier zapato, sea de piel natural o sintética, en la lavadora es fundamental. Hacer eso, sería un atentado contra el zapato y los dejaría completamente destrozados. Por lo tanto, un lavado a mano, siguiendo los pasos citados, con paciencia y mimo, dejará un resultado perfecto. Con lo que la vida de los zapatos de piel, se verá prolongada durante años.

La limpieza es simple, solo hay que evitar las manchas, en cuyo caso, la limpieza debe ser inmediata. Dedicar un poco de tiempo a esta tarea, no supone un esfuerzo, puede hacerse mientras ves tu programa favorito.

 

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