Así puedes preparar tu casa para el invierno.

Vivienda en invierno

Llegamos de vacaciones y al poco tiempo enfocamos nuestra mente en dejar preparada la vivienda para los meses de invierno. Las previsiones meteorológicas anuncian que el calor seguirá con nosotros algunas semanas más, pero no queremos que el frío nos coja desprevenidos. Te comentamos las acciones que más solemos realizar para preparar nuestra vivienda para cuando bajen las temperaturas.

Preparar la vivienda para el invierno es un asunto de confortabilidad. Una casa en la que hace frío es una casa en la que no se puede estar. Por esta razón queremos que nuestro sistema de calefacción esté operativo desde el minuto 0 en que lo necesitemos.

Cada día somos más conscientes de que mantener caldeada la vivienda no depende solo de la calefacción. Intervienen otros factores como el aislamiento del habitáculo. No se trata solo de generar calor, sino de evitar que se pierda y de que no nos entre el frío de la calle.

Otro asunto que nos preocupa es el ahorro energético. Según datos de Red Eléctrica Española, publicados por la comercializadora CHC Energía, el recibo de la luz sube entre un 15 y un 30% en invierno respecto a un mes tipo. Los meses que más electricidad gastamos son diciembre y enero. En los que consumimos una media de 350 kWh.

Por esta razón, al mismo tiempo que preparamos el hogar para el invierno, buscamos soluciones que impliquen un ahorro energético. La buena noticia es que cualquier medida que tomemos para mejorar la eficiencia energética de nuestro hogar se va a traducir en un ahorro para nuestros bolsillos. Gran parte de estas medidas requieren una inversión inmediata, pero este desembolso se puede amortizar en poco tiempo si tenemos en cuenta el ahorro inmediato que nos va a generar en las facturas de la luz y del gas. Todo esto sin olvidar que vamos a pasar más a gusto el invierno en nuestra casa.

Estas son algunas tareas que puedes realizar para adecuar tu casa al invierno.

Revisar la calefacción.

El primer paso que debemos dar es revisar la calefacción; lo mejor es hacerlo a la vuelta de las vacaciones de verano. Para no pillarnos los dedos con ajustes e imprevistos que pudieran surgir.

Los técnicos de Instalaciones AC, una empresa de Cáceres que se dedica a la instalación, reparación y mantenimiento de sistemas de calefacción, climatización, fontanería y electricidad, desde un enfoque personalizado, señalan que la revisión y puesta a punto de la calefacción es una tarea que deberíamos hacer cada año, tomándonos un tiempo de margen prudencial.

Una revisión de este tipo implica comprobar que la caldera funciona de manera adecuada, que el sistema de calor llega a todos los radiadores, resolver posibles averías (que ya tengamos o que puedan aparecer en breve), sustituir los elementos estropeados y plantearnos mejoras.

Parece un detalle rutinario sin importancia, pero no lo es. Una revisión profesional puede ahorrarnos dinero en el invierno y, sobre todo, evitarnos quebraderos de cabeza cuando más necesitamos la calefacción.

Imagínate lo que nos puede suponer tener la calefacción estropeada en plena ola de frío. Algunas empresas de servicios y empresas colaboradoras de Naturgy, la antigua Gas Natural, se presentan en los domicilios con la excusa de hacer una revisión de la caldera. Este es un servicio que nos puede generar cierta desconfianza. Naturgy no tiene personal propio de mantenimiento a domicilio. Funciona con empresas subcontratadas.

Por lo que, para recibir una revisión más completa y no despertar suspicacias, lo mejor es trabajar con una empresa del ramo que sea de nuestra plena confianza. La revisión que nos haga tiene la misma validez oficial que la de cualquier colaborador de la comercializadora de gas o de electricidad.

Instalar sistemas de climatización más sostenibles y económicos.

Una pregunta que nos suele aparecer a los consumidores, sobre todo cuando pagamos los primeros recibos de luz y de gas del invierno, es: ¿Qué podemos hacer para no pagar tanto y dañar menos al medioambiente?

Una de las alternativas más efectivas es la aerotermia. Un aire acondicionado con bomba de calor, que genera frío y calor haciendo pasar el aire por un circuito interno de agua. El ingeniero industrial y divulgador tecnológico Jorge Morales de Labra comenta al periódico mallorquín Última Hora que la aerotermia está llamada a sustituir al gas natural.

Y es que con este sistema disponemos de aire acondicionado en verano, calor en invierno, agua caliente sanitaria durante todo el año y nos ahorramos entre un 70 y un 80% del gasto energético respecto a los radiadores eléctricos y entre un 30 y un 50% si lo comparamos con una caldera de gas.

La Unión Europea considera a la aerotermia como un sistema de climatización sostenible. Primero, por el ahorro energético que implica. Y luego, porque el calor que desprende el aparato, en lugar de expulsarlo al exterior, como haría un aparato de aire acondicionado tradicional, lo utiliza para calentar el agua de un depósito que nos puede surtir de agua caliente sanitaria.

Morales de Labra subraya que la aerotermia genera entre 3 y 4 kilovatios de energía térmica por cada kilovatio de electricidad consumida. Es uno de los sistemas de climatización más productivos que existen. Además, se puede instalar en cualquier tipo de vivienda y cubre más del 80% de las necesidades de calor de cualquier hogar.

Instalar un sistema de aerotermia es costoso, pero se amortiza con todo el ahorro energético que produce y por la mejora del confort que reporta.

Sustitución de cerramientos.   

De poco nos sirve hacer una puesta a punto de la calefacción o sustituir el sistema de climatización de la vivienda si la casa no tiene un buen aislamiento térmico. Nuestra calefacción funciona a la perfección; hemos logrado ahorrarnos algo de dinero cambiando el sistema de climatización, pero la vivienda pierde calor. Nos cuesta mucho que el hogar alcance la temperatura deseada y, en cuanto apagamos la calefacción, la vivienda se enfría en minutos.

Una de las medidas que se puso de moda años atrás fue la de sustituir las ventanas antiguas por otras nuevas de PVC. Era una reforma que contaba con subvenciones del gobierno y exenciones fiscales.

La página web Xataka indica que todavía puedes recibir subvenciones públicas para esta reforma si logras demostrar que mejora la eficiencia energética de tu vivienda. Esto se mide en que la demanda energética de la vivienda se reduce en un 7% y que implica una rebaja del 30% del consumo de energía eléctrica no renovable. Para eso necesitas dos certificados energéticos. Uno antes de iniciar las obras y otro, una vez terminadas.

La subvención cubre hasta un 40% de la factura, con un máximo de 3.000 € por vivienda. La vivienda debe ser domicilio habitual y permanente del solicitante. En cualquier caso, aunque la subvención no haya sido concedida, se puede deducir parcialmente la inversión en la declaración anual del IRPF.

Instalar ventanas de PVC es una buena solución para aumentar el aislamiento térmico de la vivienda. Ya que este material, por su propia naturaleza, crea una barrera que separa la temperatura exterior de la que hay en el interior de la vivienda. Sin que se produzcan fugas de calor (o de frío en verano) y sin que se tienda al equilibrio térmico. Es decir, una compensación mediante transferencia entre la temperatura exterior y la interior.

Aislamiento de paredes y techos.

En ocasiones, cambiar las ventanas no es suficiente para alcanzar un aislamiento térmico adecuado. Según el periódico El País, cerca de 23 millones de viviendas no tienen un buen aislamiento. Esto se traduce en una pérdida constante de calor y en el malgasto de cientos de euros cada mes, en cada una de estas viviendas, en los recibos de luz y de gas. Estas casas, que son una buena parte del parking de viviendas que hay en nuestro país, son un coladero.

La razón de que esto sea así es que el 60% de las viviendas que hay en España fueron construidas entre los años 60 y 90 del siglo pasado. Los materiales de construcción empleados en su edificación no eran tan eficientes como los que se utilizan en la actualidad. La tecnología en la construcción no estaba tan avanzada. Y, por otro lado, las normas de eficiencia energética no son tan estrictas como las actuales.

Por suerte, esta deficiencia se puede resolver. Generando menos molestias y con un coste más económico del que podemos pensar. Hay empresas dedicadas al aislamiento que aumentan la eficiencia energética de las viviendas, rellenando las cámaras de aire que hay entre las paredes, techos e, incluso, muros exteriores, con aislantes insuflados.

Para realizar esta acción es necesario detectar dónde se encuentran estas cámaras de aire. Acto seguido, se abre un pequeño orificio en la pared o en el techo y se insufla el aislante mediante una máquina a presión. Para realizar este aislamiento no es preciso ejecutar grandes obras. El orificio se abre en minutos y se vuelve a restaurar, sin ocasionar molestias a los ocupantes de la vivienda.

Instalar elementos textiles que aumentan el aislamiento.    

Los textiles del hogar también cumplen una función de aislamiento térmico. Al menos algunos de ellos. Un ejemplo son las alfombras que colocamos en el salón o en el dormitorio.

La alfombra evita que coloquemos directamente el pie en el suelo, conservando nuestra temperatura corporal. Algo que es de agradecer cuando caminamos descalzos y el suelo de la habitación es de gres o de mármol. Pero es que, además, como señala el blog de Manimarquina, fabricante de alfombras, las fibras textiles contienen diminutos espacios de aire que bloquean la transmisión del frío del suelo al resto de la habitación.

Para que estas alfombras sean buenos aislantes, y nos den todo el calor que nos pueden proporcionar, es recomendable recurrir a materiales naturales como la lana, que ya de por sí nos da abrigo, y colocar alfombras cuanto más grandes, mejor.

Las moquetas son otro aislante textil que mejora la climatización de viviendas y oficinas en invierno. Quizás, el problema que entraña este elemento es que requiere un mantenimiento específico, para que no atrape ácaros ni humedad, y que se puede manchar con facilidad si cae sobre ella, accidentalmente, líquidos o grasas.

Las cortinas de materiales tupidos y opacos refuerzan el aislamiento térmico y acústico de las habitaciones. Kaaten, un fabricante de cortinas de nueva generación, habla en su página web de las cortinas térmicas o técnicas. Unas cortinas confeccionadas con tejidos densos, de varias capas, que reducen la pérdida de calor por la ventana que cubren y bloquean la entrada de frío que proviene del exterior.

Otras cortinas más tradicionales, como las de terciopelo, que le dan un aire vintage a la estancia, son un estupendo aislante que bloquea la entrada de aire frío proveniente del exterior.

Cuida la vivienda, cuida tu bolsillo.  

Como estamos señalando a lo largo de todo el artículo, revisar nuestra calefacción, instalar sistemas de climatización sostenibles y mejorar el aislamiento del hogar repercute en una rebaja sustancial de los recibos de suministro energético que vamos a pagar en invierno.

Algunas de estas medidas, como cambiar el sistema de calefacción o colocar ventanas más aislantes, nos van a suponer un desembolso económico importante, pero el ahorro que vamos a conseguir con ellas nos va a durar muchos años, puede que todo el tiempo que vivamos en la vivienda.

En este sentido, debemos ser precavidos y planificar con tiempo las acciones que queremos emprender en la vivienda. Actuar a posteriori, cuando surgen los problemas, no va a salir más caro y vamos a perder en confort y calidad de vida.

Por tanto, debemos estudiar con detenimiento nuestra vivienda. Detectar cuáles son las carencias y los puntos débiles en materia de confort térmico, y actuar en consecuencia.

Cuanto antes nos adelantemos a la llegada del frío, mejor para nosotros. Todas estas pequeñas reformas y puestas a punto llevan su tiempo, y no están exentas de que puedan verse afectadas por imprevistos o cuestiones que no habíamos valorado en su momento. Preparar la casa para el invierno solo depende de poner un poco de atención a estos detalles.

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