La menstruación ha sido durante bastantes años una especie de secreto a voces que se solía manejar con bragas grises o compresas. Actualmente, contamos con braguitas menstruales que se encargan de absorber e incluso de seducir por su diseño.
Ahora incluso se pueden lucir debajo de un vestido ajustado, puesto que las hay con cortes atrevidos, colores atractivos e incluso encajes. En resumidas cuentas, han pasado de ser un apaño práctico a toda una declaración de estilo, puesto que la moda busca que el cuerpo se reivindique hasta en esos días tan especiales que viven las mujeres todos los meses.
Los orígenes
Si queremos conocer más sobre el origen de la ropa interior menstrual, los expertos de la tienda online Libertad Menstrual nos confirman que viene de lejos. Debemos remontarnos a la Edad Media, una época en la que las mujeres lo que hacían era acudir a las tiras realizadas en tela que eran reutilizables, anudadas a la cintura o sujetas con cinturones elásticos. No existía glamour; hablamos de paños que se lavaban a mano y que se escondían en el fondo de los cestos.
La llegada de la industrialización provocó que llegasen las compresas desechables en la década de los 20, pero la ropa interior continuó siendo funcional. Las llamadas “bragas para la regla” eran las que tenían más tiempo, puesto que no daban tanta pena si se manchaban.
El salto de calidad apareció a principios de este siglo XXI, puesto que se produjeron avances en el campo textil, puesto que distintas marcas fueron patentando capas absorbentes de microfibras, las cuales se combinaban con telas antimanchas y transpirables.
Esto hizo que en 2017 se pudiese disfrutar de bragas que eran capaces de aguantar un flujo medio sin que hubiese incómodas filtraciones. Esto hizo que la tecnología y el diseño se combinaran, dando como resultado unas prendas realmente atractivas para la mujer.
El diseño pasa a tener protagonismo
Un sector como el de la moda siempre ha terminado siendo espejo de los tabúes. En la década de los cincuenta del siglo pasado, la lencería era corsetería que ceñía la silueta después del parto y hoy las braguitas menstruales buscan que la diversidad sea la norma. Ahora vemos cómo hay diferentes tipos de tangas, culottes altos con encaje o boxers deportivos para corredores. Si vamos a los colores, los tenemos pastel para la vida diaria, negros o de colores oscuros y elegantes para la noche o hasta estampados con motivos florales.
El gusto por la estética se aceleró en la pandemia, puesto que las mujeres buscaban el confort, sin que ello supusiese renunciar al placer visual. Estamos ante algo que es lógico, puesto que la moda y el atractivo visual de la ropa interior son cada vez más importantes y no se quiere renunciar a ello ni en los días más complicados del mes.
La sostenibilidad como gran aliada
Esto es clave, puesto que las braguitas de este tipo se dice que pueden tener más importancia de la que pensamos a la hora de rescatar a nuestro planeta. Las compresas desechables llegan a generar cien gramos de residuos no biodegradables anualmente. Si todo esto se multiplica por 5 días al mes, hablamos de miles de toneladas al año. Las reutilizables lo que hacen es reducir dicha huella casi totalmente.
Eso sí, la tentación de la moda rápida acecha. Existen colecciones cápsula que aparecen cada año y fomentan el consumo. No olvidemos que las fibras de origen sintético, aunque son de gran eficacia, no dejan de liberar microplásticos cuando se lavan, algo que hay marcas de las denominadas premium que solucionan con el uso de materiales como el bambú viscoso, que es bastante más ecológico.
En nuestro país, la ley de residuos de 2022 obliga a que las empresas más importantes ofrezcan opciones reutilizables, algo que ha hecho que empresas como Zara opten por lanzar versiones de bajo coste.
Unos cuerpos reales que ahora mandan
En este tipo de braguitas menstruales, lo cierto es que las tallas van desde la XS hasta la 5XL, lo que ayuda a cubrir múltiples casos, como pospartos, cuerpos no binarios o perimenopausias. En las pasarelas, también abrazan este tipo de tendencias, de manera sutil, pero cada vez más potente. Ahora se pueden ver mallas menstruales que se camuflan como leggings técnicos, incluso recurriendo a los estampados.
¿Y qué dicen las mujeres?
Aquí hay opiniones para todos los gustos, puesto que una compañera mía de running dice que gracias a este tipo de braguitas que usa para los entrenos, no tiene que hacer más paradas de emergencia en los baños públicos y cuenta con tres pares de ellas ligeras para flujo bajo y dos que son superabsorbentes. Las mujeres que se encuentran en la fase de la perimenopausia como mi amiga Nuria, dicen que aparecen manchas impredecibles, pero dichas bragas devuelven la confianza.
Sí que se puede decir que ha cambiado el impacto en los adolescentes, puesto que también es cierto que ahora han aparecido talleres que se dedican a algo tan importante como la educación menstrual que normaliza su utilización, de tal forma que así cada vez son menores las ausencias en el ámbito escolar. Existen países como Escocia que han logrado reducirlo hasta en un 20%.
Hay estudios, como el de Plan International, que muestran que una de cada diez chicas no va a clase por no contar con productos. Si se tienen braguitas lavables en casa, esto lo cambia todo.
Los cruces de carácter cultural en todo el mundo
En el continente asiático, están obsesionados con la blancura. Si vamos a Latinoamérica, las empresas indígenas en Perú recurren a tejer con alpaca de origen orgánico, de tal forma que se fusionan la tradición y el feminismo ecológico. En España, pionera en este sentido, exportan a más de una treintena de países.
¿Qué desafíos quedan pendientes?
Se puede decir que, aunque tienen multitud de ventajas, hay temas que pueden preocupar a muchas de las primerizas, puesto que la higiene o el olor, aunque se someten a tratamientos antimicrobionados, creen que pueden ser problemáticos en algunos casos. Si se lavan incorrectamente, lo cierto es que la vida útil se puede acortar y, en climas húmedos, como pasa en la zona mediterránea, el que se produzca el secado rápido es importante.
A nivel económico, sí que es cierto que existe un acceso que puede ser desigual, ya que hay países en Europa como la vecina Francia que contrastan bastante con nuestro país por las subvenciones que hay, puesto que solo en Canarias se ofrecen kits de manera gratuita para las estudiantes. Existen muchas organizaciones feministas que reclaman que se abaraten los costes y un I+D público que ayude a ello.
¿Vamos hacia un armario menstrual?
Está claro que las innovaciones vienen pisando fuerte, por lo que en menos de lo que pensamos estaremos usando braguitas con sensores IoT que nos avisarán de cambios en materia de flujo mediante una app, las cuales estarán integradas en wearables. De la misma forma veremos tejidos bioimpresos que se irán adaptando al cuerpo. Parece que la moda, la cual también es cíclica como la regla, pasa de ocultar a celebrar.
No olvidemos que dichas braguitas no se hacen solamente de tela. Hablamos de que casi son un manifiesto, puesto que el cuerpo de la mujer merece también disponer de una lencería atractiva. Esta solución supone un puente que nos recuerda que la moda, que suele ser más revolucionaria, lo que hace es abrazar a algo tan humano de manera completa, sin tabúes limitantes en este caso para la mujer.