Las reformas se colapsan

Las reformas se colapsan

Hace unos días leí en un diario nacional que la falta de albañiles y expertos en reformas estaba provocando una especie de puja al mayor postor de quienes tienen experiencia en el sector. Y es que de un tiempo a esta parte hay una alta demanda de empresas de reformas por parte de nuestra sociedad, tal vez porque al pasar más tiempo en casa por culpa de la pandemia se han dado cuenta de las deficiencias que tienen o tal vez, como dicen en el artículo de NIUS, porque se han animado a invertir sus ahorros de no viajar en mejorar su calidad de vida en el hogar.

Pero ¿por qué existe esa falta de obreros en el sector de la reforma ahora mismo? La verdad es que me llama mucho la atención porque hace unos 20 años, cuando yo iba al instituto, muchos compañeros se dejaban los estudios porque se habían dado cuenta de que trabajando en el sector de la construcción y las reformas podían ganar de media unos 2.000 euros mensuales, un dineral que muchos con estudios no cobramos. Digamos que vieron un filón en la posibilidad de trabajar como peón e incluso en ir escalando posiciones dentro del sector hasta convertirse en expertos y por eso desdeñaron la idea de seguir estudiando.

Lo que pasó después es de sobra conocido, en 2008 estalló la crisis económica en España, y parte de Europa, de la burbuja inmobiliaria y la gran mayoría de esos peones/obreros acabaron en la calle y sin forma de sustentar a sus familias.

Ahora parece que la pescadilla se ha mordido la cola, como pasa casi siempre en esta vida, y debido a la pandemia hay una alta demanda de trabajadores de este sector por lo que desde varios colectivos se anima a los estudiantes a sacarse los títulos pertinentes de FP con el fin de conseguir especialistas en fontanería, carpintería, instaladores de equipos de climatización, y, por supuesto, albañiles pero, mientras tanto, parece que estos oficios escasean.

Personalmente soy de las que piensan que es tan necesario tener abogados como informáticos o electricistas y por eso siempre he pensado que a mi hija le diré que estudie lo que realmente le guste, ya sea una carrera universitaria como un FP de grado medio o superior. ¿Acaso no necesitamos mecánicos de vehículos, pintores de brocha gorda o instaladores de gas?  Por supuesto que sí, y la nómina que tengan a final de mes aunque es importante (seamos realistas) a veces no se ciñe a lo que en teoría debería ceñirse.

La mayor demanda

El diseñador de áticos de lujo en Alicante Sergio Nisticó, reconocido a nivel internacional por sus trabajos como diseñador de interiores de alto standing, nos ha explicado que cada vez son más los clientes que le solicitan presupuesto para crear espacios específicos de ocio. Lógicamente, el nivel del diseño e incluso de la tecnología utilizada en el mismo varía mucho de un cliente a otro, y ya no solo por sus gustos o preferencias, sino por el presupuesto del que se disponga.

Yo, por ejemplo, si pienso en un espacio dedicado al ocio lo primero que me viene a la cabeza es una habitación con una mesa redonda, una bonita estantería toda repleta de juegos de mesa,  un pequeño rincón de lectura  al lado de la ventana con otra estantería llena de libros y, por supuesto, una buena pantalla de televisión con acceso a contenidos de streaming. Sin embargo, otros piensan en proyectores de cine con barras de sonido por toda la estancia, dos o tres consolas de videojuegos, sillones gaming especiales y con todo un entramado de domótica instalado en esa estancia, y todo el hogar.

Luego, quienes tienen espacio al aire libre, tienen más posibilidades, pues pueden crear un espacio de relax, un espacio de barbacoa e incluso instalarse una piscina prefabricada pero, tengan las preferencias que tengan, la mayoría de “suertudos” que tienen una buena terraza, jardín o espacio al exterior, lo primero que están creando es una zona tipo chill out para desfrutarla en compañía. De hecho, según los expertos de Muebles Europa Confort, tienda de muebles en Valladolid, muchos clientes están utilizando muebles de interior que normalmente son más cómodos que los de exterior, para zonas al aire libre pero con techado, ya sea en forma de pérgola o de porche.

Calidad de vida como prioridad

Otro apartado donde se está viendo una inversión como hacía años que no se veía es en la climatización y eficiencia del hogar. Por un lado son muchos los que han optado por cambiar los cerramientos de su piso o vivienda unifamiliar con el fin de ganar en eficiencia energética y, por otro lado, también se nota una alta demanda en la compra e instalación de aires acondicionados con bomba de calor, climatización de tipo suelo radiante, instalación de calderas de gas y de pellets, etc.

Nuestra sociedad se ha visto obligada a aprender a pasar más tiempo en casa y eso ha provocado que todos queramos que ese tiempo que pasamos en nuestros hogares sea de la mayor calidad posible. Nadie quiere pasar calor en verano, pero hasta hace un año entre el trabajo y que luego tenías la posibilidad de ir a la playa, a tomarte un helado o a un centro comercial ese calor se hacía menos sofocante. El verano pasado muchas playas colapsaron, dejando fuera a miles de personas que tuvieron que dar la vuelta, en los centros comerciales recomendaban no permanecer mucho tiempo porque eran sitios cerrados y las terrazas de bares y heladerías tenían un aforo muy limitado por lo que muchos de nosotros nos vimos obligados a pasar mucho tiempo en el salón de casa, a ser posible con el aire acondicionado puesto o la climatización a 24 grados de temperatura, evitando así el calor sofocante que había en la calle, con 39 grados de media en muchas ciudades.

Del mismo modo, este invierno hemos notado las deficiencias de nuestros hogares en cuanto a calefacción y es que al estar más tiempo en casa, muchos de nosotros incluso en teletrabajo, hemos tenido que poner más las estufas, los radiadores, la climatización o las bombas de calor, por lo que la factura de la luz se ha incrementado notablemente y hemos notado la necesidad de buscar un método para caldear nuestro hogar que sea más eficiente. De ahí que muchos se hayan pasado de la estufa eléctrica a la de pellets o a la bomba de calor y otros, directamente, hayan preferido cambiar cerramientos e incluso instalar aislante en las paredes exteriores de las viviendas.

Y ante todas estas reformas ¿qué tipo de trabajadores necesitamos? Pues desde electricistas hasta fontaneros y, por supuesto, albañiles que, por lo que se ve, no sobran precisamente.

Toda la sociedad está abocada a adaptar sus hogares al nuevo clima que estamos viviendo y que va a seguir cambiando hacia temperaturas más extremas en todos los puntos del planeta. Donde hace calor, hará más calor y en las zonas donde las lluvias pueden ser intensas es posible que se vivan tormentas de todo tipo, mucho más potentes y torrenciales, en menor espacio de tiempo de lo que se vivían hasta ahora. Por eso no tenemos más opción que adaptarnos, conformarnos con lo que hemos provocado, intentar evitar dañar más nuestro ecosistema y vivir de un modo que tal vez sea la verdadera “nueva normalidad” de la que tanto se ha hablado últimamente y que poco tendrá que ver con el virus.