Los extremos nunca fueron buenos

Que las ventas online cada vez son mayores ya lo sabemos todos los usuarios, igual que sabemos que Internet se va a comer con patatas a la mayoría de medios de comunicación tradicionales (como ya ha hecho con muchos diarios impresos) pero lo que no esperábamos, al menos no tan pronto, es que parte de la población se haya adaptado tanto al mundo cibernético que ya no contraten ni compren nada de manera física, pero así es.

Cada vez son más los millennials que viven su vida de ocio, trabajo y personal fuera de las redes (más o menos) pero basan sus compras en el mundo online. Ejemplo de ello es Sara, una joven extremeña que lleva cinco meses sin comprar nada de manera física (fuera de la hostelería) y que asegura que seguirá así durante muchos años más.

“Trabajo a jornada partida 8 horas diarias por lo que acabo llegando a casa a las 19:30 de la tarde. Si quisiera hacer la compra semanas de alimentos de manera física, tendría que irme a esa hora a las grandes superficies y llegar a casa a descansar a las 9 de la tarde o más”, asegura Sara, “e igual ocurriría el día que quisiera ir a comprar ropa o contratar un servicio. Sin embargo, desde que compro todo lo que necesito en este supermercado ecológico online, sólo pierdo media hora semanal en hacer la compra y tengo el resto del tiempo para dedicármelo a mí misma, e incluso a las tareas del hogar”.

-¿Sólo compras en ese supermercado (Tu Club de Compras) de manera periódica?

“No, que va. Soy una apasionada de la herboristería así que también hago pedidos mensuales a Salud Atenea. Luego, fuera de la alimentación y las compras fijas, hago pedidos a El Corte Inglés, Carrefour, Ikea y otros comercios que cuentan con plataforma online. Al final, lo único que compro directamente son cañas de cerveza con mis amigos los viernes y sábados por la tarde”.

Personas como Ana, que ven en el mundo digital una nueva posibilidad, aseguran que es el único modo de conseguir tiempo de donde no lo hay, ya que nuestra sociedad cada vez vive más deprisa y más estresada. Sin embargo, por esa misma regla de tres, un grupo poblacional se opone a las compras online aludiendo a la falta de trato directo. Según este sector, las relaciones sociales físicas están muriendo en pro de las relaciones cibernéticas y eso nos convierte en dependientes de máquinas que ni sienten ni padecen y por eso se oponen, totalmente, a las compras online, contratación de servicios a través de Internet, y a cualquier otro tipo de comunicación a través de las redes.

En Virginia Carmona, somos de la opinión de que los extremos nunca han sido buenos y, por tanto, no se puede poner una cruz a ningún servicio, jamás, en el equilibrio está la clave. ¿Es necesario comprar todo en Internet? No, ¿es necesario no comprar nunca en Internet? Tampoco. Podemos beneficiarnos de las ventajas que este medio nos aporta siempre y cuando no dejemos de lado la vida en 3D, es decir, la vida física. Así, del mismo modo que no podemos vivir pegados a un móvil, tampoco tenemos por qué dejar de recibir llamadas o mensajes en él. Puede que el término medio sea el más complicado de encontrar pero también es el más ventajoso.