Bodas campestres en la finca familiar

Que las bodas son caras es algo de Perogrullo que el 90% de la población sabe sin necesidad de haber pasado por una, sobra con haber acudido a la de tu primo/a o a la de un amigo/a para hacer cuentas mentales y saber que se han dejado una pasta gansa. Pero siempre hay buenas formas de ahorrar algo y hoy os vamos a dar la básica: la ubicación del evento.

Pensadlo de la siguiente manera: los salones ya no están de moda y gran parte de las parejas se casa en fincas rústicas y resorts con zonas de celebración al aire libre así que aprovechar la finca familiar no es tan mala idea cómo podríamos pensar en un principio. Ten en cuenta que se puede contratar el servicio de camareros, el catering, el DJ, el equipo de música e incluso a una weding planner que haga todo por ti, lo que significa que no tendrás que preocuparte por nada y podrás ahorrarte un par de miles de euros que sí tendrías que pagar si celebraras la boda en una finca alquilada o en un salón de banquetes.

Por ejemplo, este catering de Tenerife hace unos menús de cinco estrellas a precios increíbles, este catering en Madrid tiene referencias buenísimas y Catering A Morena hace maravillas con la comida tradicional gallega. Hay mucho donde elegir, en todas las provincias, es cuestión de buscar bien y seleccionar con criterio.

Con respecto a los trajes la cosa no parece que vaya a cambiar mucho con respecto al 2016. En Joana Diestre podéis ver el nuevo catálogo 2017 y veréis que, aunque hay novedades, todo es bastante similar. Ahora bien, si elegís la opción que os estamos proponiendo y celebráis la boda en la finca familiar, lo lógico es huir de los vestidos “Sisí Emperatriz” para acercarnos más a la comodidad y elegancia desenfadada de los vestidos de novia ibicencos.

Ay… cómo hemos cambiado…

Y es que las bodas ya no son lo que eran, ahora triunfan los rincones originales, más allá de los típicos salones. Fincas con aire campestre, naves industriales, invernaderos, lugares con presencia histórica o incluso en un teatro, lo importante es ser original y conseguir un sitio con estilo. Pero ¿qué puede tener mayor presencia que una finca familiar donde has vivido los mayores momentos que reflejan tu vida? Lo mires por donde lo mires la finca familiar tiene muchísimas ventajas, tanto económicas como sentimentales.

Además, los novios apuestan cada vez más por un buffet antes que por el repetitivo banquete. Sin ambientes más ágiles, menos formales, que consiguen una mayor interacción entre los asistentes. Eso sí, la parte más importante sigue considerándose la comida, por lo que no hay que prescindir de un principal.

Y con respecto al alcohol ocurre algo parecido. Las bodas cada vez son más largas, la gente que antes se quedaba un par de horas tras la cena y/o comida disfrutando de la barra libre y de la música ahora se quedan cuatro horas por lo que la calidad del alcohol, los detalles de las barras, la calidad del sonido, la iluminación y por supuesto, la selección musical, son puntos que, si bien antes no tenían gran importancia, ahora tienen un protagonismo absoluto.

¿Qué preferís vosotros, dejaros los ahorros en el local para celebrar el evento o en los servicios que les vais a dar a los invitados?